El Intercambio Energético del Mercosur

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El comercio energético regional estuvo mayormente circunscrito al petróleo y derivados o a la electricidad. En los últimos años ha aparecido también el mercado gasífero, con grandes inversiones a nivel de infraestructura de interconexión.
La Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) ha definido a la Integración Energética Regional como “un proceso de interconexión estratégica de las redes de energía en corredores internacionales, que permita, bajo un marco normativo común y servicios adecuados, su circulación ágil y eficiente dentro de un determinado espacio de integración.”
En esa perspectiva, las Directrices de Políticas Energéticas del MERCOSUR, aprobadas por la resolución MERCOSUR\GMC\RES Nº 57/93, fijan criterios básicos para permitir la coordinación de las políticas energéticas nacionales, conforme a los principios acordados en el Tratado de Asunción, de constitución del bloque. La Resolución ya destacaba la tendencia hacia una mayor integración energética, lo que aseguraba una más eficaz utilización de los recursos, en base a la experiencia acumulada por los emprendimientos energéticos binacionales, y una de sus directrices señalaba como criterio básico la Promoción de la producción y uso de energía renovables con bases económicas y ambientalmente sustentables.
En cuanto a electricidad, la mayor parte del comercio entre países corresponde a la energía generada por emprendimientos binacionales. Presenta importantes asimetrías. Paraguay es el único país del Mercosur con claro perfil exportador, en base a los excedentes generados por las mega represas Itaipú y Yacyretá. Por otra parte, los restantes países del Mercosur son netos importadores de electricidad, en particular Uruguay, cuya generación propia tiene un alto componente térmico a partir de petróleo. Existe un flujo de ida y vuelta entre los países fruto de las variaciones provocadas por matrices predominantemente hidráulicas.
La importancia de la integración eléctrica se ve reflejada en el Memorandum de Entendimiento relativo a los Intercambios Eléctricos e Integración Eléctrica en el MERCOSUR, en Decisión MERCOSUR/CMC/DEC. Nº 10/98, con miras a la complementación de recursos energéticos, la optimización de la seguridad del abastecimiento y la colocación de los excedentes de energía.
La región cuenta con una serie de grandes represas hidroeléctricas sobre los ríos Paraná y Uruguay, y por lo tanto se ha desarrollado una red de interconexión eléctrica que vincula a los países, surgida a partir de la infraestructura creada por los acuerdos binacionales para cada emprendimiento.
En el marco del desarrollo de las energías renovables en la región, las redes interconectadas existentes y en planificación ofrecen los corredores internacionales necesarios para animar proyectos de escala de energías renovables para el comercio intra regional.
El vínculo extra regional se da con Chile, que depende de la electricidad argentina, y en menor medida con Venezuela, que vende excedentes a Brasil.
Las políticas privatizadoras de los ’90 permitieron el ingreso de privados en las actividades generadoras, transmisoras y distribuidoras de energía, en especial en Argentina, por lo cual buena parte del comercio se realiza entre empresas, muchas veces subsidiarias de una misma trasnacional. Esto implica la existencia de un comercio que escapa a las políticas nacionales o de los organismos de integración, si se consideran los países que avanzaron con firmeza en los procesos de privatización, como Argentina y Chile.