Las Energías Renovables

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Click para agrandar imágenes

Las energías convencionales se enfrentan a diversos problemas que llevan a pensar en un fin de ciclo. Por un lado, los yacimientos de hidrocarburos se encaminan a su agotamiento en el corto y mediano plazo. Por otro, está su incidencia en el cambio climático global.
Las energías renovables son aquellas que se obtienen de fuentes naturales (viento, agua, biomasa, etc.) que se regeneran, en forma constante de manera natural, o que pueden considerarse inagotables a escala humana (sol). La característica de renovable no depende sólo de la cantidad disponible, sino de otros factores como su ritmo de extracción y el desarrollo de la tecnología para utilizarla.
En el caso de los combustibles fósiles, las reservas se están agotando. El actual modelo de desarrollo económico y de modo de vida está basado en un fuerte consumo de estos combustibles, y el ritmo de consumo no solo se ha mantenido, sino que se incrementa en forma constante. Su importancia se evidencia en el valor estratégico que se les asigna y que ha llevado a conflictos, en algunos casos de carácter desbastador, en las áreas donde se ubican las reservas más importantes.
Pero, además, la generación, el transporte y el consumo de las energías convencionales tienen un fuerte impacto sobre el medio. El consumo de energía, incluyendo el transporte, es la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero y lluvia ácida.
La actividad antrópica ha alterado la circulación atmosférica a escala planetaria. En los últimos 100 años la temperatura media de la Tierra ha aumentado 0,74°C. En los últimos 10 años se duplicó el aumento del nivel del mar (3,1mm anuales). Para los próximos cien años, los expertos pronostican un aumento de entre 1,1ºC y 6,4°C de temperatura y de entre 18 y 59cm del nivel del mar, según el mejor y peor escenario como han sido definidos por el IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático).
El uso de combustibles fósiles representa el 56% de las emisiones de gases de efecto invernadero que se registran en el planeta. El 99% del calentamiento global provocado por las tecnologías de generación de electricidad se debe a la utilización de lignito, gas natural, petróleo y carbón, que provoca gases residuales de efecto invernadero como el C02 y metano.

Producir 1 kWh de electricidad con un sistema renovable como el mini hidráulico, por ejemplo, tiene un impacto medioambiental 300 veces inferior al que tiene producirlo con lignito, 250 veces menor respecto al que supone generarlo con carbón o petróleo, 125 con uranio y 50 con gas natural1.