Venezuela, un nuevo socio

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La importante reserva de hidrocarburos del subsuelo venezolano condicionó la conformación de una matriz energética basada en combustibles fósiles. Las energías renovables, a excepción de la hidroeléctrica, han tenido un desarrollo marginal. Esto la diferencia de los países del Mercosur.
Durante demasiado tiempo, el imaginario de la inagotabilidad de las reservas y los altos precios obtenidos por su comercialización, dificultaron el desarrollo de políticas de eficiencia energética y de búsqueda de alternativas renovables.
En el sector eléctrico, posee una capacidad instalada similar a la de Argentina, pero sensiblemente inferior a la de Brasil. La hidroelectricidad compone 2/3 de la generación eléctrica, sobre todo a partir de grandes complejos hidráulicos.
A pesar del importante potencial, distintas alternativas energéticas como solar y eólica se encuentran mayoritariamente en etapas de estudio e implementación experimental.
En 2006 comenzó a funcionar el programa Sembrando Luz, frente a la existencia de 10 mil comunidades a las que no alcanzaba la red eléctrica nacional. Incluye la instalación de sistemas fotovoltaicos en comunidades localizadas a más de 10km del tendido eléctrico. Un ejemplo es El Quino (Mérida), con 200 habitantes, donde se colocaron sistemas que permiten un modesto consumo doméstico.
En el país se han instalado, hasta 2008, 806 sistemas fotovoltaicos y 102 potabilizadoras de agua que utilizan la energía solar. Estos sistemas han cubierto las necesidades de electricidad de más de 107 mil personas y de agua potable de casi 30 mil. Así, la electricidad llegó a 551 comunidades.
También se ha multiplicado el uso particular de la energía solar para electricidad, el calentamiento de agua y la cocción de alimentos.
La península de Paraguaná (Falcón) aloja el primer parque eólico del país, con una capacidad de 100MW. Se preveía para 2009 la puesta en funcionamiento de los primeros 50 molinos, pero además existen numerosos proyectos de parques en distintas zonas del norte del país.
En cuanto a la eficiencia energética, el programa Misión Revolución Energética busca promover el uso racional de la energía. Entre otras iniciativas, se plantea hacerlo, al igual que varios países de la región, a través de la sustitución de lámparas incandescentes por lámparas de bajo consumo. Con ello se aspira a una reducción de 2.000MW al año.