Bajo la Presidencia Rotativa de Uruguay tuvo lugar un conversatorio sobre Integración Productiva en el marco del Consenso de Brasilia. Organizado por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), el evento buscó retomar e instalar en la dinámica de la integración sudamericana la importancia de contar con una política industrial, entendida como un conjunto coherente de políticas de desarrollo productivo.
En un contexto de elevada incertidumbre en la economía global que afecta los flujos de inversión y las cadenas globales de valor, se están modificando los paradigmas productivos, los mercados laborales y la geografía de la producción. En este escenario se consolida un conjunto de mega tendencias, entre las que se destacan la relocalización y regionalización de las manufacturas y la reconfiguración de los servicios globales.
En particular las oportunidades de América Latina están desafiadas por los persistentes bajos niveles de crecimiento económico, acompañados de alta desigualdad y la debilidad institucional que la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ha identificado como las trampas del desarrollo. Superarlas requiere estrategias que impulsen la productividad, fortalezcan las capacidades estatales y promuevan una inserción internacional más dinámica.
En tal marco, el Consenso de Brasilia reconoce la importancia de promover la integración productiva sudamericana con cadenas regionales de valor sumando inversiones en infraestructura industrial, tecnológica y científica, en energía, comunicaciones, logística y movilidad, así como desarrollando capacidades en diferentes ámbitos y niveles productivos.
Por ello, el evento organizado por el MIEM de Uruguay, y celebrado en las instalaciones del CEFIR en Montevideo el 16 de junio de 2026, al tiempo de retomar lo avanzado en el Eje Temático de Integración Productiva por las anteriores presidencias rotativas del Consenso, se centró en las oportunidades y desafíos que suponen las cadenas de valor para el desarrollo sudamericano.
A tales efectos, la convocatoria del MIEM reunió, de forma presencial y virtual, a los Puntos Focales del Eje Integración Productiva de los doce países del Consenso de Brasilia, y a un destacado número de diplomáticos, técnicos gubernamentales y representantes de organismos regionales (ALADI, CEFIR, CEPAL), bancos de desarrollo (BID y CAF – banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe), sector privado, academia y actores sociales.
La agenda de la reunión incluyó una visión regional de la integración productiva; la revisión de una serie de experiencias, entre las que se destacó la del Parque Tecnológico Norte (PTRN) / Parque Tecnológico Binacional Sant’Ana do Livramento (PATES); el aporte de los actores sociales a través de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), del proyecto “País Industrial” por la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) y el Instituto Cuesta Duarte (ICUDU-PIT-CNT), y de la Red Brasileña para la Integración de los Pueblos (REBRIP); así como la experiencia de Colombia sobre el Subsistema Nacional de Calidad, en cuanto modelo de articulación institucional a nivel nacional.
El conversatorio sirvió para reafirmar que, si América Latina y el Caribe como región quiere escapar de la trampa de su baja capacidad para crecer, deberá escalar y mejorar sus políticas de desarrollo productivo. Y, si bien buena parte de los avances de la región dependerá de lo que los países y sus territorios hagan, o dejen de hacer, hay oportunidades para aprovechar sinergias con esfuerzos a nivel regional, como ser, a través de agendas regionales de desarrollo productivo sectoriales y el intercambio de buenas y malas prácticas al respecto.
Para ello es posible que esté haciendo falta un arreglo de gobernanza para trabajar esta agenda a nivel regional; así como se valora necesario escalar y mejorar estas políticas para lograr avances concretos en materia de integración productiva regional. Sólo en la medida en que veamos profundas agendas de desarrollo productivo en nuestra región, veremos mover la aguja de la productividad y, de esa manera, el bienestar de nuestra gente, que es de lo que se trata toda la discusión sobre integración productiva.
En síntesis, el conversatorio organizado por el MIEM permitió identificar una serie de áreas, oportunidades y acciones a emprender para impulsar la integración productiva como factor de desarrollo para América del Sur en el marco del Consenso de Brasilia. Queda por delante la elaboración de una hoja de ruta para el seguimiento y profundización de los esfuerzos a desarrollar en la materia en las siguientes presidencias rotativas del Consenso, a cargo, desde el próximo mes de julio, de la República del Perú.

